Feria, oposición y gobierno.

Septiembre tiene su hueco festivo en Yecla con “la feria” y con ella me retrotraigo a una época sencilla y feliz, la de mi infancia. Al revisar fotos familiares, en un tiempo en la que la posibilidad de realizar fotografías no era tan accesibles como en la actualidad y quedaba reservada a momentos especiales. Compruebo que la feria era uno de ellos, con sus atracciones, en la que los caballitos, aviones o vehículos, con su vivo colorido, el destello rítmico de luces y el sonido confuso de las diferentes “ruedas” quedaban en la parte imaginada de la fotografía en blanco y negro, junto con los ojos, mezcla de sorpresa e ilusión de niños para los que todo constituía motivo de asombro. Para niños y para sus padres. Visto desde hoy puede constituir una imagen antigua, ingenua y sin vigencia. Sin embargo quiero partir de esta imagen para hablar del presente, con dificultades graves para nuestro pueblo porque difíciles son las circunstancias que a diario viven muchos de sus ciudadanos con el común denominador del paro.

Mirar atrás, si se hace con la recta intención de proyectar un futuro mejor para todos no nos convertirá en estatuas de sal y para muchos, quizá más a los más jóvenes, les falte la perspectiva de no ver más allá de una época en la que la abundancia parecía accesible sin grandes esfuerzos y que además era para siempre. Ahora la realidad nos muestra lo inmediatamente previo como un espejismo que al haber distorsionado la realidad nos ofrecía metas irreales y nos deja dificultades por doquier, incluso para lo más imprescindible. Las familias, cada uno, han de elegir, hemos de seleccionar cuidadosamente lo que en realidad es necesario de lo que hasta hace poco simplemente nos lo parecía como tal. La crisis, esta palabra que nos acompaña en los últimos años, tiene esa capacidad, la de detenernos a pensar y valorar mejor nuestras opciones para optar mejor por aquellas que descubrimos fundamentales, esenciales. Esta realidad familiar, personal de pararse a decidir mejor creo que no es, o no debería ser ajena al obrar de las instituciones públicas y de forma más concretas de los ayuntamientos.

La oposición que ejerce el grupo socialista asocia la dura realidad del desempleo en Yecla a la llegada de Marcos Ortuño a la alcaldía, momento desde el cual se habrían elevado en 826 la cifra de parados.  El dato se acompaña de un par de gráficas, en una de ellas se representa, estableciendo comparación entre ambos, el periodo correspondiente a la ejecución de los “planes E”, con una situación de estabilidad en las cifras de desempleo frente a la ya indicada de Marcos Ortuño como alcalde. Esto, a mi modo de ver, conlleva asociar empleo a “planes E”, que recordemos proporcionaba desde el “gobierno central” recursos financieros a las administraciones locales para la realización de proyectos con el propósito de generar actividad económica y empleo. Recordar también que esta fue la respuesta del gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero una vez asumida la situación  de crisis económica, reiteradamente negada hasta poco antes del establecimiento de esta iniciativa. Del gráfico se establece pues la desigual comparación entre una medida gubernamental frente a una municipal, concluyendo que el culpable es Marcos Ortuño. Si no se establece esa comparación con la gestión municipal en ese periodo es porque no podrían atribuir esa situación de “estabilidad laboral” a una corporación socialista, pues el gobierno del Partido Popular se ha mantenido en todo el periodo establecido a comparación. El que es esta la idea subyacente es recalcada con un fondo en color rosado para el periodo del plan E y el azulado para el del periodo en la alcaldía de Marcos Ortuño.

Cabe preguntarse, antes de continuar, cual es la incidencia real sobre el paro en Yecla de la gestión municipal, cual la influencia  en que una empresa deje ser viable llegando a ser el factor decisivo para ello, pues el incremento del paro va más allá de las variaciones en la contratación directa por el propio ayuntamiento. Entiendo que este factor es relativamente pequeño al no ser decisiva en la falta de demanda de los productos elaborados, sean estos muebles, la especialización industrial de nuestra ciudad, distribuidos en gran medida en el mercado nacional o inmuebles, en el caso de Yecla con destinatarios fundamentalmente locales.

Se me antoja temerario a estas alturas presentar como ejemplo de iniciativa creadora de empleo los denominados planes E (aporto al final unos enlaces sobre su impacto en el periodo indicado en el gráfico elaborado por el PSOE de Yecla), que generaron un empleo artificial e insostenible en el tiempo por los ingentes recursos públicos necesarios para ello y la dudosa utilidad de al menos buena parte de los proyectos acometidos, sobre todo si atendemos a su prioridad y que los recursos financieros para ello venían de créditos. Pero es que además no cumplieron su objetivo, pues no solo no constituyó un punto de inflexión en la tendencia en el incremento del desempleo, sino que el desempleo comenzó una escalada continua, mostrando el fracaso del plan E y evidenciando la gravedad de la situación de crisis, cerrando esperanzas y empresas de diferente tamaño y sectores, unas por su directa vinculación con la actividad inmobiliaria y otras como consecuencia de los ajustes que las familias afrontaban por la pérdida del empleo de parte cuando no en no pocas ocasiones de todos sus miembros en los casos más dramáticos o en una mentalidad más restrictiva en el gasto ante la posibilidad de dificultades futuras, merma de ingresos o la necesidad de hacerse cargo de deudas contraídas en la época previa de bonanza y crecimiento económico. Atribuir pues la responsabilidad de todo esto a nuestro alcalde parece pues fuera de todo lugar, más bien cabe decir que el que a diferencias de otros municipios el nuestro mantiene unas cuentas públicas razonablemente saneadas y sin quedar comprometidas por décadas por actuaciones grandilocuentes como si ha sucedido en otras localidades. No entro aquí a valorar la prioridad de cada plan u obra ejecutada a iniciativa del ayuntamiento, siempre discutible, sino de la generalidad de todas ellas.

Gráfcio de evolución de desempleo en Yecla

Gráfico elaborado por PSOE Yecla mostrando la evolución del desempleo en Yecla.

Es legítimo para la oposición buscar puntos débiles en la acción del gobierno, denunciar problemas que acompañados de alternativas razonadas y razonables resultarían más creíbles, más aún si la crítica del adversario es precedida por la asunción de los errores propios. El rigor en la oposición es tan importante como el rigor en el que gobierna, pues es el que la convierte en alternativa real, y su carencia facilita un continuismo que puede conducir a la pérdida de ilusión de los gobernados y de ideas y proyectos de futuros más allá de las ambiciones personales de quienes nos representan, por muy legítimas que ellas sean. En estos momentos de dificultad es fundamental elegir a los más capaces y no a los más leales personalmente, escuchar atentos las propuestas independientemente de su procedencia para aceptar la parte de razón que pudiera ser interesante para enriquecer y mejorar lo que de error pudiera tener las propias. Confluir el interés en lo general, en el proyecto común desde la perspectiva diversa de cada uno es la verdadera forma de liderazgo, pues no se trata del triunfo del  proyecto de uno, es que uno sepa acoger los proyectos, en democracia de una mayoría, para que desde esta posibilidad cada uno puede optar a elegir el camino de su propia felicidad, la realización de su vida. Quizá  nuestro alcalde considere, como Churchill, que adversarios son los miembros de la oposición y que los verdaderos enemigos son los compañeros de partido. La palabra ayuntamiento implica juntar, unir fuerzas para un logro común,  un logro de todos, este es su sentido y más en la actual coyuntura. Convendría tenerlo siempre presente.

Quería volver a la imagen de la feria con una intención esperanzadora. No somos conscientes de los cambios acaecidos, en general beneficiosos, en pocas décadas, que por ignorar de donde procedemos o asumir que las novedades valiosas suceden de manera espontánea y no fruto de la inteligencia, la constancia, la sensatez, el esfuerzo, la ilusión generada en los proyectos compartidos. Y como el genial Antonio Machado escribió invitar a distinguir siempre las voces de los ecos y rescatar de la mezcla anárquica de sonidos, colores y luces, la mirada de un niño en la que depositar nuestros proyectos de futuro, un futuro más allá del propio de los padres que lo miran.

José Antonio Navarro

@josea_ng

1. http://www.idealista.com/news/archivo/2009/10/02/0106072-paro-septiembre-2009-aumenta-numero-parados

2. http://economia.elpais.com/economia/2009/10/02/actualidad/1254468774_850215.html

3. http://economia.elpais.com/economia/2011/02/02/actualidad/1296635574_850215.html

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Respeto y límites

Los comentarios de D. José Francisco Gómez en su cuenta de facebook, en los que solicitaba “la ejecución” de los concejales de Izquierda Unida (IU) por no asistir a recibir a Su Majestad la Reina Sofía con motivo de la reapertura del Museo Arqueológico de Yecla (MAYe), han motivado que IU solicite su dimisión como presidente de la Sociedad de Cazadores de San Huberto. IU proporciona captura de estos comentarios que ya han sido borrados y sobre ellos me pronuncio, con el riesgo que supone el desconocer si esto es la totalidad o parte y el contexto en el cual surgieron.

Ha de quedar claro el punto de partida desde el que hablo y es la de encontrar injustificado la pena de muerte en cualquier caso y plantearlo por una actitud del grupo municipal de IU, que como manifesté por este mismo blog no comparto es, en mi opinión, se mire como se mire, totalmente improcedente, excesiva e injustificable. Así pues, haría bien el Sr. Gómez en disculparse publicamente por ello, por el mismo medio en el que vertió tales improperios y dirigiéndose directamente al grupo municipal de IU.

Además de ello creo que confundir al Jefe del Estado (y la Reina Sofía no lo es) con España es incorrecta desde una visión política moderna. Tampoco lo sería si la jefatura del estado recayera en el presidente de una república. También es evidente que “la pena” solicitada, afortunadamente, está fuera de toda realidad jurídica vigente en España y por tanto no puede estimarse como una solicitud seria y sí como una tremenda y desafortunada hipérbole.

Sin embargo tampoco puedo compartir la solicitud de IU. Los comentarios del Sr. Gómez -insisto por la captura aportada por IU- lo son a título personal, en un contexto alejado de todo tipo de oficialidad o representación de la sociedad que preside y por tanto es una mera opinión personal, que aún por muy lamentable que nos pueda parecer no le implica en su calidad de presidente de esta sociedad yeclana.

Me parece una ingerencia también intolerable el que desde las instituciones públicas, e IU lo es, se solicite responsabilidades a alguien perteneciente a una entidad privada que entiendo dotada de todos los requisitos que nuestro ordenamiento legal exige. Son pues, de considerarlo así sus asociados y por los cauces estatutarios oportunos los que han de entender sobre la pertinencia de su continuidad como presidente del Sr. Gómez. Hay que recordar sentencias en las que se han vertido graves injurias sobre el Rey o se han destruido símbolos nacionales constitucionales, como quema de la bandera nacional, que han sido entendida por tribunales como no condenables legalmente al entenderse dentro del ejercicio de la libertad de expresión de los ciudadanos y por tanto, aún cuando no comparta tampoco este tipo de excesos, cabría invocar este derecho desde una óptica de razón jurídica.

Si bien el respeto creo que ha de presidir la vida, sea pública o privada, es más importante desde el punto de vista de la convivencia el que los representantes políticos mantengan una actitud de respeto hacia los ciudadanos que en sentido contrario, puesto que estos siempre han de estar sujeto a la crítica de los ciudadanos.

Hay que recordar, para terminar, que Su Majestad recibió el afecto de numerosos yeclanos que se acercaron a recibirla en las proximidades del MAYe. Que la no asistencia de los concejales de IU no deslució en modo alguno ni el acto de inauguración ni, lógicamente, la realidad del remodelado museo. Debemos aprender a convivir respetando ámbitos y decisiones diferentes, que las posiciones propias como las críticas de las ajenas se pueden formular de forma civilizadas y argumentadas y que las actitudes extemporáneas hemos de entenderlas como insuficientemente pensadas y fundamentadas y por tanto debilitan las posiciones así defendidas. La falta de prudencia puede acarrear beneficios inmerecidos para quienes, como ya indicába en una opinión anterior, solo buscan pescar a mar revuelto. No agitemos pues más las aguas si no queremos proporcionarles un pesca abundante.

José Antonio Navarro
@josea_ng

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A mar revuelto

Según manifiesta el señor Val Palao en el Periódico de Yecla y su blog personal, no comprende el que algunos ‘autoproclamados yeclanos de bien’ no entiendan que los concejales de Izquierda Unida (IU) no asistan a la inauguración del Museo Arqueológico Cayetano Mergelina, en un acto presidido por Su Majestad la Reina Sofía el próximo viernes primero de junio de 2012. Yo no se si los yeclanos, en general, lo entienden o comparten y en la medida que lo hacen. Lo que aquí expresaré no representa nada más que mi opinión.

Las razones aducidas por el Sr. Val son de índole estrictamente personal. Son pues respetables, pero no han de ser necesariamente compartidas. De mis opiniones no espero ni más ni menos que eso.

La razón fundamental que aduce, junto a un cumplimiento “por fín” de los estatutos de IU, es que la Reina representa a una institución anacrónica, que vive hora bajas. A ello añade que no comprende que estos yeclanos no se indigne por diferentes vicisitudes y dificultades de estos momentos difíciles. Todo ello en ese estilo tan suyo de mezclar cosas, conceptos, situaciones en pos no de aclarar nada, sino de confundir sin que se aduzcan verdaderos argumentos que defiendan sus posiciones.

Es cierto que vivimos momentos difíciles que afectan de manera muy severa a muchos de nuestros conciudadanos de Yecla y de otros lugares de la amplia geografía española. Que el número de escándalos y la relevancia de quienes lo protagonizan no ayudan a sobrellevar una época marcada por austeridad y estrecheces que ya afectan en aspectos básicos de la vida. Y aunque estamos abrumados con tantas malas noticias ninguna de ellas tiene que ver con la actitud de un grupo municipal y su justificación por parte del Sr. Val.

Al Sr. Val, a estas alturas parece que solo le preocupa la observancia del marco jurídico establecido en los estatutos de IU. Son conocidos sus llamamientos a no acatar leyes, y este es el contexto en el que hemos de entender a una persona que lamenta que no se desate la revolución que anhela y que nos liberará de todos nuestros males, opresiones e injusticias. La presencia de Su Majestad la Reina en Yecla se convierte así en una provocación merecedora del desprecio -no asistiendo – como respuesta.

Podríamos entrar en ese debate que menciona sobre si monarquía o república, sobre si es anacrónica o resulta útil para los españoles en nuestros días sin mayor problema por mi parte en abordarlo, pero no es la cuestión que nos ocupa, que a mi modo de ver las cosas es la deslealtad institucional que supone que unos concejales que lo son en virtud de un marco jurídico y político establecido por la Constitución Española se sientan molestos por la presencia de Doña Sofía, tan solo unas horas en Yecla, en cuanto representante de la Corona de España tal y como reza el título segundo de nuestra carta magna.

Es irrespetuoso, pues la Reina, como consorte, solo tiene funciones constitucionales en relación a posibles situaciones de regencia y por tanto no parece ser la autoridad adecuada al que dirigir reclamaciones políticas que según nuestro ordenamiento constitucional recaen en otro tipo de instituciones, como las corporaciones municipales -por nombrar a la que está directamente implicada con el grupo de IU- y es en ese ámbito en el que tiene pleno derecho a expresar sus propuestas y quejas. Pero quizá este es el mayor problema, la presencia de alguien que no es en sentido estricto político y lo es cuando todo cae bajo la mirada ramplona de la politización. La política, obvia decir que en democracia, ha de ser reconocida como una actividad noble y digna expresión de la voluntad popular periódicamente convocada a sufragio para establecer las opciones mayoritarias que conformarán el gobierno y minorías que pueden seguir optando al mismo y que en cualquier caso han de ser respetada.

Es intolerante, pues se muestra incapaz de salvar una diferencia ideológica atendiendo a la exclusividad de los propios planteamientos, que a la luz de los diferentes procesos electorales siempre han sido minoritarios.

Es inadecuado, pues si entre otras cosas la Reina Sofía siempre se ha mostrado involucrada lo ha sido en el ámbito cultural fomentando con su presencia las más variadas representaciones culturales y artística. Cabe recordar que en su propia formación personal figura la arqueología, campo de conocimiento al que está dedicado el museo.

Es inoportuno, pues esta actitud de crispación no contribuye a arreglar ninguno de los problemas que se aducen y si empañan, con una polémica innecesaria, un día histórico para Yecla, como lo es la reapertura del Museo Arqueológico Cayetano de Mergelina con la presencia de Su Majestad la Reina de España.

El señor Val ironiza con “Sin duda, Sofía va a disfrutar intentando reconocer a sus ancestros”, lo que es un puro despropósito, pues supongo que el interés de un museo arqueológico como el de Yecla es intentar reconocer “los ancestros” de nuestro pueblo y su interrelación con el territorio y otras culturas a lo largo del tiempo, para poder comprender quienes hemos sido para conocer merjo quienes somos.

Pero de otra parte podríamos entender “esos ancestros” como aquellos que constituyeron nuestra cultura occidental, que al igual que los lugares de nacimiento de nuestros Reyes, nos remiten a Grecia y Roma como lugares fundamentales. Y la influencia griega sobre lo ibérico es algo que podemos ver reflejado singularmente en la “Dama de Yecla” (aún cuando el original se encuentre en Madrid). Pero esto lo ignora y no lo importa, pues en definitiva, este sistema como esta cultura occidental es a quien combate. Lo importante es ridiculizar a la Reina Sofía y no importa el precio.

Seguro que la vista de la Reina de España a Yecla no se verá deslucida en modo alguno por unas actitudes que tienen más de resentimiento e intolerancia que cualquier otra cosa, y en la que nuestra Reina dará ejemplo de todo lo contrario y realzará la proyección del museo -que ahora reabre sus puertas tras un largo tiempo de reformas- y de Yecla. Será también una magnífica oportunidad para que se interprete el Himno Nacional en Yecla con todas las de la ley (la del RD 1560/1997), algo que en el pasado preocupó gravemente al propio Sr Val Palao.

Personalmente lo único que lamento de esta visita es no poder vivirla en la yeclanísima calle de España, pero animo a todos los yeclanos que les sea posible a acompañar a Su Majestad la Reina Sofía con hospitalidad, afecto y respeto “sin medias tintas”, ignorando a quienes se aprovechan de tiempos con “mar revuelto” para lograr un protagonismo que no merecen, abonándose a la crítica perpetua en lugar de aprovechar las oportunidades que se nos presentan por pequeñas que nos pudieran parecer en principio.

José Antonio Navarro
@josea_ng

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Razones para interpretar el Himno Nacional en las Fiestas de la Virgen (II)

Continuando con los argumentos que nos llevan a defender la interpretación del Himno nacional en diversos momentos de nuestras fiestas patronales quisiera abordar los aspectos jurídicos.

Entiendo, en primer lugar, que las objeciones planteadas derivarían del incumplimiento del Real Decreto 1560/1997, pero me gustaría introducir algunas consideraciones previas.

Entiendo que el fin fundamental del Derecho, de la Ley, es el de garantizar la convivencia de la sociedad, procurar el bien común de la sociedad. El Derecho tiene pues una finalidad eminentemente práctica y su regulación alcanza a rasgos esenciales de la vida en sociedad, procurando la protección de aquellos bienes que ponen en peligro la convivencia. El pensador Julián Marías  expuso con gran claridad como uno de los rasgos constitutivos de Occidente, originado en Roma,  es “el mando según derecho”. Es importante atender a este aspecto por las implicaciones que presenta en relación a como se concibe la organización de la sociedad, en la que el derecho surge como un conjunto de normas prácticas que atienden a los requisitos básicos de la propia realidad político-social, a partir de los cuales se logran los acuerdos entre las diferentes fuerzas sociales, acuerdo del que nace la autoridad. La profundización en esta idea será en definitiva la que conducirá al establecimiento de las democracias occidentales.

Como ya adelantaba en los antecedentes históricos el Real Decreto 1560/1997 es el que regula el himno nacional. En su exposición de motivos se refiere:

“Dada la naturaleza de esta obra, resulta oportuno regular, asimismo, su carácter y utilización como himno nacional de España y establecer, formalmente, la partitura oficial, sus diferentes versiones y las distintas modalidades de interpretación.”

Así pues, el alcance de la regulación queda claro, se ejecuta cuando se interpreta como himno nacional. El articulado nos refiere aquellas situaciones en la que se interpreta en este sentido.

Los recogidos por el artículo 3 serían los vinculados al homenaje a la Bandera de España, actos oficiales a los que asistan Su Majestad el Rey o su Majestad la Reina (o los consortes), Su Alteza Real el Príncipe (o Princesa) de Asturias, Sus Altezas Reales los Infantes de España, el Presidente del Gobierno, actos deportivos o de cualquier otra naturaleza en los que haya una representación oficial de España y en los casos previstos por el Reglamento de Honores Militares. En el artículo 5 se señala que ha de acompañar la ejecución de los himnos oficiales de las Comunidades Autónomas o locales, mientras que en el artículo  6 se nos refieres en actos y visitas oficiales de carácter internacional. En ambos artículos se establece el orden de interpretación del himno nacional respecto a los autonómicos o extranjeros atendiendo a ciertas circunstancias.

Nada se dice en el Real Decreto sobre su uso en fiestas populares. Entender esto como que no se deba interpretar el himno nacional nada más que en las circunstancias referidas resulta absurdo, pues entonces apenas podría interpretarse  en Yecla por la infrecuencia de estas situaciones en nuestra localidad. Hemos de recordar que se pretende regular como “himno nacional de España”, esto es, cuando España como nación es representada y no en todos los momentos que se interpreta. Es evidente que la interpretación del himno nacional, es decir el de todos los españoles, en nuestras fiestas no altera la convivencia entre ciudadanos, por lo tanto este bien esencial del derecho no está en peligro. De otra parte pensar que se ha de interpretar este Real Decreto como un mandato sobre el pueblo pervierte el origen democrático de la ley, y hemos de recordar que nuestro himno, si se me permite la expresión, lo es básicamente por aclamación popular. La interpretación en nuestras fiestas no alberga propósito alguno de violentar ni esta ni ninguna ley. Si hay una constante en nuestras fiestas es su voluntad de cumplir las leyes y de ahí proviene que tempranamente se regularan por ordenanzas.

El Real Decreto contiene algunos aspectos técnicos referidos a la propia ejecución musical del mismo que no suponen ningún problema seguir por la banda que lo interpreta, dado que existen partituras definidas para diferentes tipo de instrumentación, incluida la de banda musical, pero esto es una cuestión que nada tiene que ver con lo oportuno de su interpretación en nuestras fiestas.

También señalar que no existe ningún aspecto punitivo en esta ley que pudiera indicar que prácticas tradicionales debieran modificarse por violentar un bien jurídico protegido por la misma.

En resumen, entiendo que ampararse en el Real Decreto 1560/1997 para su no interpretación en nuestras fiestas patronales es una interpretación excesiva, para nada contenida ni en el espíritu ni en la letra del articulado del referido texto legal. Que este exceso interpretativo puede reflejar una visión de la ley como instrumento ideológico para modificar prácticas sociales o  tradiciones que con naturalidad y sin daño a nadie se ha mantenido en Yecla como en el resto de España, y no en el sentido originario de la ley que sucede en sentido contrario.  Hago esta interpretación, siempre difícil cuando de las intenciones se trata, apoyado en otros motivos aducidos por el señor Val en su publicación y que son de naturaleza ideológica y no jurídico, en consonancia con iniciativas similares sostenidas en diferentes puntos de España como demuestra una sencilla búsqueda en internet, se inserta pues en una corriente que no se circunscribe a nuestra localidad. Claro está que dispone de pleno derecho a pensar según las ideas que estime más oportunas, pero eso, por sí mismo, no deja de ser una opinión personal, respetable, pero que no necesariamente ha de ser compartida mayoritariamente, ni mucho menos ser causa del cambio de una práctica tradicional.

En una próxima entrega intentaré analizar las razones musicales y festivas por las que considero oportuno el himno nacional en nuestras fiestas.

José Antonio Navarro

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Razones para interpretar el Himno Nacional en las Fiestas de la Virgen (I)

Hace algunas semanas se han planteado reticencias sobre la oportunidad de interpretar el himno nacional durante las Fiestas de la Virgen por parte de David Val (1) . Estas reticencias ya fueron planteadas por Ángel Hernández, director de la banda de música, ejerciendo como pregonero de nuestras fiestas (2). Personalmente no comparto estas objeciones e intentaré dar razones históricas, jurídicas, musicales y propiamente festivas de lo oportuno de su interpretación en nuestras fiestas patronales. Me centraré en esta primera participación en las razones históricas.

El himno nacional, conocido tradicionalmente como Marcha Real o Marcha Granadera no tiene un autor plenamente establecido. Se ha descartado con claridad el que fuera compuesta por Federico de Prusia. Si bien algunos autores afirman de su interpretación en épocas más remota, la primera constatación documental sobre su existencia data de 1761, al ser recogido en  Libro de la ordenanza de los toques de pífanos y tambores que se tocan nuevamente en la infantería , en donde se encuentra recogida la partitura como Marcha granadera (3) , siendo probablemente el autor de este libro, Manuel de Espinosa de los Monteros, el compositor de esta marcha, aún cuando pudiera inspirarse en composiciones previas (4).  

El 3 de septiembre de 1770 Carlos III  declara a la Marcha Granadera marcha de honor española.  Las Ordenanzas de esta época en su “Tratado Quarto, Título XVII, Toques de caxa con que ha de señalarse el mando de Evoluciones”, aparece La Marcha encabezando un párrafo que dice: “En oyendo la Tropa este toque (a excepción de quando suene por razón de honor), deberá, sin más mando, marchar a su frente…” etc., etc. Significa ello que existía, aunque fuera a cargo de los tambores únicamente, un toque para la rendición de honores, que se recogía ya en las Ordenanzas de 1728 y que puede remontarse a mucho antes)(4). Así pues Carlos III probablemente no hizo más que reconocer la costumbre de interpretarla en actos públicos y solemnes, actuando de facto de himno nacional por el aprecio popular (5).

Su uso como Marcha Real podemos situarlo en la primera mitad del siglo XIX.  Algunos autores dan la fecha del 10 de octubre de 1846, con motivo de la ceremonia nupcial de Isabel II con su primo el infante Francisco de Asís María de Borbón. Sin embargo los periódicos de la época recogen alusiones que dan a entender un uso anterior. También hay referencias de Galdós en 1829 con motivo de la entrada en Madrid de  María Cristina de Nápoles el 12 de diciembre de 1829, tras su matrimonio con Fernando VII, cuando nos dice que realzaba el paso de la comitiva “el estruendo solemne de la Marcha Real…”, o con anterioridad por Mesonero Romanos del 9 de marzo de 1820 al evocar la salida al balcón del Rey Fernando VII, después de la jura de la Constitución. “Las tropas de la Guardia formaban en la misma plaza, y las músicas y bandas de tambores ejecutaban la Marcha Real…“(4).

Durante el Trienio Liberal (1820-1823) se declara oficial el Himno de Riego(6), composición del onteniense José Melchor Gomis (1791-1836) .

En el “Reglamento para el Ejercicio y Maniobras de la Infantería” de 1848 y en el Reglamento para el Ejercicio y Maniobras de la Infantería, aprobado por R. O. de 18 de octubre de 1850 dispone: “Se suprime el compás regular excepto en el de Marcha, el cual no solo es preciso para la instrucción, sino para hacer honores, y para cuando las tropas marchen acompañando al Santísimo”.(4)

Es en 1853,  con Isabel II, cuando adquiere caracter oficial, al dictar en una Real Orden: “S. M. la Reina (q. D. g.) ha tenido a bien resolver que, en lugar de la marcha prescrita por el Reglamento de Táctica de Infantería, aprobado por R. O. de 18 de octubre de 1850, y que actualmente usan los Cuerpos de su Arma, solo (sólo) se toque en lo sucesivo, tanto por estos Cuerpos como por los demás del Ejército, la antigua española, vulgarmente conocida con el nombre de granadera…“. Con anterioridad sólo se establecía la interpretación de la Marcha a cargo de los tambores.(4)

Tras la revolución de septiembre de 1868 se suprime la Marcha Real, enconmendándose en 1869  la composición de un himno que sustituyera a la marcha Real a José Squadrani, con la denominación de “Nueva Marcha Nacional”. La obra se estrenó el 7 de febrero de 1869 en el patio del Ministerio de la Guerra, siendo oficialmente reconocida por una disposición del 31 de agosto de 1870. El encabezamiento de la partitura reza así: “Nueva Marcha Nacional, compuesta expresamente para ser ejecutada por todas las bandas de música de la Guarnición el día de apertura de Cortes Constituyentes. Por José Squadrani, Músico Mayor del Segundo Regimiento de Ingenieros (Esta marcha es la que, de órden superior, ha de sustituir a la Marcha Real en todos los actos en que aquella se tocaba)”(7).

Con Amadeo I en el Trono, una disposición de 8 de enero de 1871 consagra la vieja marcha granadera como nuestro Himno Nacional. Dictaba la Real Orden: “…En consecuencia, S. M. se ha servido declarar Marcha Nacional española la Marcha Granadera, resolviendo que sea tocada por las músicas del Ejército en todos aquellos casos con arreglo a la Ordenanza, dejando sin efecto la Orden de 31 de agosto último, que disponía se tocase interinamente, en lugar de la expresada Marcha Granadera, la compuesta por el Músico Mayor del 2º Regimiento de Ingenieros, José Squadrani”(4).

Durante la Primera República es cooficial con el himno de Riego, que había sido oficial durante el Trienio Liberal y habrá de serlo de nuevo durante la Segunda República (5).

En cuanto a su regulación podemos decir que ante lo anticuada que había quedado la partitura y los propios cambios sufridos en la instrumentación de las bandas se regula en la Real Orden Circular de  27 de agosto de 1908,  disponiendo que las bandas militares ejecuten la Marcha Real Española y la Llamada de Infantes según armonización del músico mayor del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos, Bartolomé Pérez Casas quien el 20 de enero de 1932 la inscribe a su nombre en el Registro General de la Propiedad Intelectual bajo el número 65282. Señalar que al no publicarse esta Real Orden en la Gaceta de Madrid su difusión quedó circunscrita al ámbito militar y por otra parte, que regulaba su interpretación en los actos en los que asistieran miembros de la Familia Real.

Durante la guerra  civil, Franco restaura la Marcha Granadera como himno oficial en el bando nacional por Decreto del 27 de febrero de 1937, pero fue necesario su publicación en el BOE el 17 de julio de 1942 para que se le diera cumplimiento, sin que el decreto recogiera partitura alguna, por lo que se entendió que seguía vigente la de 1908 (8).

Tras la Constitución de 1978 la regulación del himno no se realiza hasta el Real Decreto de 1560/1997, pues hasta ese mismo año el Estado no disponía de los derechos de la obra, cuya adquisición se realiza por el Real Decreto 1543/1997 de 3 de octubre a sus legítimos titulares, herederos de Bartolomé Pérez Casas(9).

Atendiendo a los datos históricos creo que podemos concluir que el himno nacional, conocido tradicionalmente como Marcha Granadera (su primera denominación) o Marcha Real (con una tradición de casi dos siglos)  es un himno inserto en la tradición popular española, al menos desde hace dos siglos y medio.

Que desde  casi sus inicios se utilizó para rendir honores y queda acreditada su tradición en rendir honores de actos religiosos desde al menos 1850 “acompañando al Santísimo”, anterior pues a su empleo como himno oficial de España que es de 1853.

Que la regulación de 1908 tiene un propósito fundamentalmente musical de adaptación a las bandas militares de la época y a una mejor armonización de la misma, buscando unificar las numerosas versiones que hasta entonces circulaban, siendo dirigida fundamentalmente al ámbito militar y para actos en los que asistieran los reyes.

La regulación  de 1997 sucede por la adquisición de los derechos que ostentaban los herederos de Bartolomé Pérez Casas, siendo el último símbolo de España en regularse (la Constitución sólo regula la bandera art. 4.1 (10), entendiéndose que ha de regularse por el Estado dada su peculiar naturaleza. Reconoce las denominaciones tradicionales con la que identifica el himno nacional, sin que en ningún momento se prohíban. Aunque en un futuro artículo abordaré los aspectos jurídicos, adelantar aquí que la regulación se limita a su interpretación en determinados actos, sin que ello impida su interpretación en otros contextos.

Notas: La referencia 4 ha sido la empleada fundamentalmente para la redacción del presente artículo, por haber sido, de las manejadas la que aporta mayor grado de detalle y contenido sobre la historia del himno nacional. Se ha contrastado con otras fuentes disponibles libremente en internet.

El artículo expresa mi opinión personal. Mi formación profesional es ajena a la historia, música o derecho, por lo que no pretende ser un trabajo “profesional”, aunque he intentado ser riguroso en lo aquí expuesto.

[Marcha Granadera – 1761]

[Himno nacional – 1997]

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Su mantenimiento no requiere de ingresos publicitarios, pues su puesta en marcha y mantenimiento, tanto en el aspecto técnico como económico no requieren de personas ajenas. La disponibilidad de tiempo personal es pues el mayor límite con el que nace.

No busca competir con otros medios locales, a los que respetamos y, como con todo lo que con Yecla tiene algo que ver, en la medida de nuestras modestas posibilidades, pueden contar con la colaboración del blog.

¿Qué pretende Yecla Opina?. La respuesta es sencilla, dar cabida a una opinión basada en razones, argumentos y el respeto de la opinión contraria y de quienes la expresan. Opinión sobre Yecla, su vida cotidiana, no centrada exclusivamente en la vida política, y sobre todo buscando la visión no continuamente politizada de aspectos que entendemos que no son necesariamente políticos, lo que se viene en denominar sociedad civil y vida privada.

Así pues es un blog abierto a todos. A los interesados por la Yecla de ayer,  de hoy o la que desde el presente se proyecta en el futuro, en aspectos como el cultural o el deportivo, el educativo o el asociativo, el artístico o el festivo, el lúdico o el de sus tradiciones.

En este contexto parece más interesante la persona que el personaje. puesto que son la personas, su opinión desde su perspectiva las que fundamentalmente creemos que son de interés. Apelamos pues a la responsabilidad de quienes tengan a bien participar en este blog. Ellos serán los responsables de sus participaciones y  se garantiza su respeto.

No nos interesa un blog convertido en una cadena de insultos o descalificaciones gratuitas de unos contra otros. Nos parece más importante una opinión respetuosa, sin descartar que sea crítica, que cientos de ellas falta de respeto y argumentos.

Con todos estos propósitos nace Yecla Opina, el blog de Yecla.org dedicado a la opinión. El movimiento se demuestra andando y este movimiento será el que de o quite razones.

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¡Tu opinión sobre Yecla cuenta!

Foto Yecla Opina!Bienvenido a nuestro blog!.

Yecla Opina, es el blog de Yecla.org dedicado fundamentalmente a la opinión sobre temas que afectan a Yecla y sus gentes, a su vida social y cultural, fiestas y tradiciones, o cualquier otra actividad vinculada con nuestra ciudad.

Cada uno tendrá su opinión centrada en uno o más temas. Entendemos por opinar manifestar aquello que vemos y dar razón de lo que vemos, muy posiblemente desde la discrepancia, siempre desde el respeto.

Hemos habilitado una cuenta en twitter @YeclaOpina facebook y  google+.

Estamos naciendo, con lo que perdón desde ya por los fallos que podamos cometer y agradeceremos todos los comentarios, pues seguro que de ello aprendemos y mejoramos.

 

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